Hoy les presentamos uno de mis cortos favoritos de cine primitivo: The Big Swallow de James Williamson. Creo que no está suficientemente reconocido el papel de Reino Unido en la era del cine de los orígenes, sobre todo al no contar con algún cineasta que haya trascendido como Méliès o Edwin S. Porter. Pero en realidad en ese país se filmaron algunos de los cortometrajes más audaces surgidos en la infancia del cinematógrafo, rompiendo con algunas de las primeras convenciones y barreras que lo caracterizaban.
Das Frauenhaus von Rio (1927) de Hans Steinhoff
Uno de los temas de actualidad de los que más se hablaba a principios del siglo XX era la trata de blancas: tenebrosas historias sobre jóvenes bonitas e inocentes que eran engañadas bajo promesas de cualquier tipo y acababan secuestradas en redes de prostitución. Y el cine lógicamente se hizo eco de este tipo de historias, ya sea de forma educativa o sensacionalista, con films como Traffic in Souls (1913) de George Loane Tucker, un pequeño clásico de esos años. A mediados de los años 20, dicha fascinación aún seguía dando pie a nuevas películas; de hecho en 1927 se hicieron en Alemania cuatro obras sobre el mismo tema, entre ellas este Das Frauenhaus von Rio que fue redescubierta el año pasado en el Festival de cine mudo de Pordenone.
La escena del puente de Octubre (1928) de Serguéi Eisenstein
Las grandes obras soviéticas vanguardistas de los años 20 puede parecer que encierren una cierta contradicción: por un lado se supone que son películas propagandísticas dirigidas al pueblo llano para celebrar el triunfo de la Revolución Bolchevique, pero por el otro éstas tenían un estilo muy innovador y vanguardista para la época, y eran además terriblemente discursivas. ¿Hasta qué punto la población iba a ser capaz de entenderlas?
La clave de este dilema se encuentra entre otras cosas en el uso de una simbología clara y directa, además de mostrar imágenes poderosas que por sí solas se queden en la retina del espectador. En ese aspecto, Eisenstein demostró ser también un maestro, como lo prueba una de las escenas más célebres de la historia del cine, el ataque en la escalinata de Odessa de El Acorazado Potemkin (1925). Hoy les proponemos rescatar otro de los momentos más célebres de su filmografía: la escena del puente de Octubre (1928).
Luces de la Ciudad (City Lights, 1931) de Charles Chaplin
Hace poco, este nostálgico Doctor se preguntó con qué película sería especialmente memorable empezar el año, y de entre los posibles títulos a escoger pensó que comenzar con una de las más memorables obras de Chaplin sería difícilmente superable. Así pues, les proponemos dar inicio a este 2015 revisionando (porque si han llegado hasta este blog damos por hecho que ya la han visto… ¿verdad?) la que seguramente sea la obra cumbre de Chaplin: Luces de la Ciudad (1931).
Big Business (1929) de James W. Horne y Leo McCarey
Cuando a mediados-finales de los años 20 parecía que al slapstick tradicional le quedaba poco tiempo de vida, y más con la amenaza del cine sonoro cada vez más presente, aún tuvieron tiempo algunos cómicos de resurgir con un éxito apabullante. Eso fue lo que le sucedió al dúo formado por Stan Laurel y Oliver Hardy, quienes pasaron la prueba con creces hasta convertirse no ya en dos de los cómicos más célebres de la época sino en iconos históricos.
A Kiss in the Tunnel (1899) de George Albert Smith y sus secuelas
Aquí tenemos por cortesía del British Film Institute un cortometraje inglés de 1899 aparentemente intrascendente pero que en su época se vería como una película bastante picante: un tren pasa por un túnel y un atrevido caballero aprovecha para besar a la pasajera que viaja en su compartimento. No obstante, esta película tiene mucha más miga de lo que parece.
10 películas mudas sobre la I Guerra Mundial
Antes de que se acabe este año, el Dr. Caligari ha pensado que sería una buena idea aprovechar el centenario de la I Guerra Mundial para hacer una lista con diez películas que versan sobre ese conflicto bélico. Cabe decir que buena parte de estos films tuvieron una enorme acogida en su momento – de hecho en este listado se encuentran algunos de los mayores éxitos de taquilla de la década – demostrando que al público de la época le atraían los argumentos relacionados con la reciente contienda.
Pioneros de la animación: Raoul Barré
Hoy le dedicamos una entrada al franco-canadiense Raoul Barré, uno de los primeros pioneros en destacar en la animación cinematográfica primitiva. Se asoció con William C. Nolan y realizó una serie de cortometrajes animados para la compañía Edison entre 1912 y 1913 hasta que al año siguiente ambos formaron su propio estudio: Barré-Nolan Studio, dedicado únicamente a la animación en una época en que este tipo de cine todavía estaba en desarrollo. En el seno de ese estudio produjeron una serie llamada Animated Grouch Chaser que tuvo bastante éxito en su momento. Además, en su equipo contaban con gente como Gregory La Cava (futuro director de cine), Frank Moser, Dick Huemer o Pat Sullivan.
Death Jump – Franz Reichelt jumps off the Eiffel Tower (1912)
Hoy les proponemos rescatar un cortometraje muy curioso de un noticiario de la época que tiene como protagonista a Franz Reichelt, uno de los pioneros en la invención del paracaídas tristemente recordado por su desafortunada muerte: para demostrar la eficacia de su paracaídas decidió lanzarse desde lo alto de la Torre Eiffel con él, un ardid publicitario imbatible. El único problema es que su invento no funcionó…
Nervios (Nerven, 1919) de Robert Reinert
Nervios es una de las primeras películas realmente importantes de la historia del cine alemán. Precediendo brevemente a su edad de oro y al inicio del expresionismo cinematográfico, dicho film se proponía la ambiciosa tarea de capturar la “epidemia nerviosa” que sufría la población alemana en el durísimo contexto de la posguerra. Y desde luego “ambicioso” es uno de los adjetivos que mejor describen esta obra, que se inicia con un prólogo casi abstracto desvinculado del resto del film en que se nos muestran rótulos e imágenes que pretenden evocar la temática y el tono de la película. El espectador podrá disculpar ese grandilocuente estilo si tiene en cuenta que aún no existía una industria cinematográfica potente alemana y que por tanto su autor buscaba abrir camino con una gran película artística como ésta. ¡Casi nada!





