Capital Execution (Henrettelsen, 1903) de Peter Elfelt

El fotógrafo Peter Elfelt fue el primer gran pionero del cine danés. Desde 1897 Elfelt rodó multitud de cortometrajes documentales captando escenas de su país, pero también se animó a probar suerte con la ficción realizando Capital Execution (Henrettelsen, 1903), que estaba basado en un caso real bastante truculento: el de una mujer condenada a muerte por haber matado a dos niños.

El filme original parece ser que duraba unos siete minutos, pero hoy día solo conservamos un minuto escaso que, no obstante, creo que resulta de lo más sugerente.

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El traumático rodaje de El Circo (The Circus, 1928) de Charles Chaplin

En las memorias de Chaplin solo hay dos largometrajes que éste evita mencionar: El Circo (The Circus, 1928) y Un Rey en Nueva York (A King in New York, 1957)  – tampoco habla de La Condesa de Hong Kong (A Countess from Hong Kong, 1967) pero porque esta película la filmó después de haber publicado su autobiografía. En el caso de Un Rey en Nueva York la ausencia parece tener motivos obvios: en su momento el filme se consideró una decepción y el propio Chaplin era consciente de que quedaba mucho mejor como final del libro decir que había cerrado su filmografía con una obra tan aplaudida y con un tono tan elegíaco como Candilejas (Limelights, 1952) en vez de con un filme menor. Aunque es un tanto absurdo hacer como que no existe una película por ese motivo, y más al ser tan reciente para el público en el momento en que se editaron sus memorias, me imagino que el vanidoso Chaplin no quería acabar su texto con una obra considerada un paso en falso.

Sin embargo el caso de El Circo puede parecer más extraño. Se trata de una de sus grandes películas (durante mucho tiempo de hecho fue mi favorita suya, y hoy día solo la sitúo detrás de Luces de la Ciudad (City Lights, 1931)), fue un absoluto éxito de crítica y taquilla en su momento e incluso se le otorgó un Oscar especial. ¿Por qué eludir una obra como ésa en sus memorias? La respuesta está en su conflictivo rodaje, que fue el más difícil de su carrera.

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Just Around the Corner (1921) de Frances Marion

Esta es una reseña que empecé escribiendo para mi crónica de las Giornate del Cinema Muto de Pordenone 2022, que fue donde descubrí la película, pero dado que me estaba quedando algo larga para un artículo en que se comentaban muchos otros filmes y que se trata de una obra que merece más reconocimiento, he decidido dedicarle un post aparte. Me permitiré empezar con el mismo párrafo que le dediqué en el post original de las Giornate del Cinema Muto.

Hay películas que desde sus primeras escenas te hacen darte cuenta de que nos encontramos ante algo especial y precioso. Luego, obviamente, no todas mantienen las expectativas y en su desarrollo acaban cayendo en algunos clichés o pierden ese tono que las hacía tan únicas. En tales casos, uno siempre piensa «Lástima, con lo bien que empezaba…» pero se queda con las buenas sensaciones del inicio. No obstante, hay otras que mantienen esa buena impresión a lo largo de todo el metraje, durante el cual uno está disfrutando de su contenido al mismo tiempo que teme que no se eche a perder la película. Just Around the Corner (1921) pertenece a ese segundo grupo. Es una de esas joyas ocultas que los cinéfilos fantaseamos con encontrar buceando en la era clásica y que, sí, van apareciendo, pero no siempre es fácil dar con ellas. También ha sido la gran sorpresa de esta edición del festival, ya que servidor no tenía especiales expectativas hacia ella.

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Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone 2022 (IV)

Crédito: Valerio Greco

6 de octubre – El cóctel de Mabel

Hablando con algunos viejos conocidos del festival oí algunos quejas de que este año teníamos sobredosis de melodramas, y aunque ese género siempre ha estado muy presente en Pordenone es cierto que el ciclo Norma Talmadge está haciendo que haya una sensación de sobreabundancia. En el caso de The Sign on the Door (1921) al principio tuve esa impresión, aun cuando la dirección corría a cargo de un director tan eficiente como Herbert Brenon, clásico nombre respetadísimo en su época y hoy día olvidado por el paso del tiempo. Talmadge es una jovencita que se deja engañar por un bribón, quien intenta seducirla (esto es, violarla, pero dicho de forma más refinada) llevándola engañada a un local de mala muerte. Consigue escapar y años después está casada con un hombre adinerado que tiene una hija veinteañera de su anterior matrimonio. Aparece en escena de nuevo el seductor y, lo adivinaron, intenta hacerse con la hijastra de nuestra Norma.

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Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone 2022 (III)

4 de octubre – ¡Viva Italia y viva Letonia!

Si hoy tienen uno de esos días en que lo que les apetece es ver una película muda letona de tintes épicos, Lacplesis (1930) de Aleksandrs Rusteiķis es justo lo que están buscando. Permitan que les describa el inicio: vemos a una dama encerrada en un castillo, donde es asediada por un extraño antagonista que parece sacado de Los Caraconos (1993) y que quiere hacerla suya. Mientras unos brujos lanzan una maldición sobre un broche de la joven para que ésta se enamore de ese perverso personaje, en paralelo vemos la llegada del héroe, que asalta el castillo. Se carga a todo el que se le pasa por delante, evita que los brujos acaben de lanzar la maldición al broche, mata por accidente al secuaz del antagonista y se enfrenta con él a un duelo a espada… ¡Y todo ello no es más que el prólogo de la película! Porque tras 20 minutos de fantasías épicas en la línea de Los Nibelungos (Die Nibelungen, 1924) de Fritz Lang, resulta que todo ello eran ensoñaciones de un niño que está leyendo un libro. Ese niño crecerá y se enfrentará también a una serie de enemigos en unas fechas decisivas para la nación letona: la Revolución de 1905, la I Guerra Mundial y la proclamación de independencia del país.

Lacplesis es una obra ambiciosa, épica y a ratos algo confusa, en que se nota que se puso toda la carne en el asador para construir el gran relato fílmico sobre el país. Es por ello una obra algo difícil de juzgar a veces por aquellos que, siento reconocerlo, no estamos muy versados en la historia de Letonia, ya que combina elementos de folklore (el tal Lacplesis tiene que ver con una antigua leyenda del país) con hechos históricos y políticos filmados en lugares reales – de hecho la razón de ser del filme era celebrar el 10º aniversario de su independencia.

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Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone 2022 (II)

Crédito: Museum of Modern Art, NY / Le Giornate del Cinema Muto. Diseño gráfico: Calderini – Marchese

Bienvenidos a Ruritania

Como el principal ciclo de este año está dedicado a un concepto que creo que muchos de ustedes desconocerán, he pensado que sería interesante explicarlo lo más brevemente posible antes de entrar en materia. Ruritania es el país imaginario en que se ambienta El Prisionero de Zenda (1894) de Anthony Hope. Lo que sucede es que la novela tuvo un éxito tan espectacular que el concepto de Ruritania se acabó reutilizando en multitud de libros y películas de la época. Según el director del festival se calcula que hay al menos 200 filmes de la era muda ambientadas en dicho país, y eso teniendo en cuenta que aún se están buscando y añadiendo más a la lista.

En la novela original nunca se especifica dónde está ese extraño paraje europeo, pero enseguida acabó asociándose al territorio de los Balcanes. En aquellos años dicha zona estaba constantemente apareciendo en la prensa por sus problemas políticos, y en el imaginario popular se asociaba a un territorio que representaba la vieja Europa: belicosa, inestable y regida por monarquías a punto de caer por grupos revolucionarios. Si atraía tanto al público es porque evocaba unos tiempos teóricamente pasados para los países que habían entrado en la modernidad del siglo XX, pero también por el temor que suscitaban esos territorios. De hecho, en la mayoría de películas y libros sobre Ruritania suele ser un inglés o americano (según el caso) el que acaba involucrado en este conflicto y salva la situación. Es decir, acaba siendo el mundo moderno quien acude al rescate.

Por último hay otro factor muy importante para explicar la conveniencia de utilizar el concepto Ruritania desde el punto de vista de los productores: la comodidad de poder ambientar las películas en un país inexistente facilitaba su distribución sin miedo a ofender a nadie. Al público le gustaba y ninguna monarquía podría enfadarse porque hicieran películas sobre ellos. Era perfecto para todos.

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Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone 2022 (I)

Amigos lectores, les escribe el Doctor Caligari desde la ciudad italiana de Ferrara, donde ha hecho una parada turística antes de dirigirse al paraíso de todos los fans del cine mudo: las Giornate del Cinema Muto de Pordenone, o lo que es lo mismo, el festival de cine mudo más importante del mundo.

Como ya sabrán nuestros lectores más antiguos, desde hace años para este Doctor la llegada del otoño es sinónimo de volver a este maravilloso festival, del cual les ofrecerá puntualmente una detallada crónica de todo lo que verá (abajo les dejamos los links de ediciones pasadas por si tienen curiosidad). Si ustedes también estarán por ahí en esas fechas y es su primer año en Pordenone, quizá les interese echar un vistazo al Manual de Supervivencia que escribió este Doctor hace años. Y si están en sus casas, recuerden que algunas de las películas estarán online bajo suscripción.

Y sin más preámbulos, veamos los principales ciclos de este año:

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Bajo la Farola (Unter der Laterne, 1928) de Gerhard Lamprecht

Como ya he comentado por aquí en diversas ocasiones, seguir asociando el cine mudo alemán únicamente con el expresionismo a estas alturas es un error. El legado fílmico que dejó Alemania en los años 20, uno de los más extraordinarios de la historia del cine en mi opinión, va mucho más allá de una corriente o tendencia concreta y legó grandes obras de estilos totalmente distintos. Por ejemplo, en la segunda mitad de la década surgió una tendencia hacia un tipo de cine de crítica social ejemplificado en obras como la magistral Bajo la Máscara del Placer (Die Freudlose Gasse, 1925) de G.W. Pabst, El Viaje a la Felicidad de Madre Krause (Mutter Krausens Fahrt ins Glück, 1929) de Phil Jutzi o Hermanos (Brüder, 1929) de Werner Hochbaum. Uno de los cineastas que más se movió en esa corriente fue Gerhard Lamprecht, un director prolífico y heterogéneo capaz de moverse en registros muy diferentes pero que mostró cierto apego a este tipo de películas en aquellos años. De hecho, el filme que nos ocupa estuvo producido por él mismo y coescrito con su colaboradora habitual, la guionista Luise Heilborn-Körbitz.

Bajo la Farola (Unter der Laterne, 1928) explica la historia de Else, una joven que vive enclaustrada y dominada por su autoritario padre, que no le deja salir de casa a verse con su novio Hans, quien está sin trabajo. Después de una discusión, el padre la castiga una noche sin permitirle entrar en casa y ésta busca refugio en el piso que comparten Hans y su mejor amigo Max. Ahí se les ocurre montar un número de vodevil con un caballo de pantomima que resulta ser un enorme éxito. Pero las cosas se complican: como Else es menor de edad, su padre reclama a la policía que hagan volver a su hija a casa. Ésta escapa y acaba refugiándose en casa del empresario que les ha contratado para hacer ese número, un hombre cínico que quiere aprovechar esa circunstancia para cortejarla. Aunque la joven se resiste a sus intentos, Hans aparece en un momento crucial y, creyendo que ésta se ha convertido en su amante, la abandona. Sin ningún lugar al que acudir, Else no tiene más remedio que sucumbir y convertirse en el amante de este hombre al que desprecia. Pero después de un breve tiempo viviendo una ilusoria vida de lujo, su situación se irá complicando hasta verse abocada lentamente a la prostitución.

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Curso de cine expresionista alemán en el Museo de Cine de Girona

Amigos lectores, no se preocupen por la prolongada ausencia del Doctor Caligari. Esta semana ya ha vuelto de sus largas vacaciones y está poniéndose al día con todas las novedades referentes al cine mudo que han sucedido durante estos meses, que como supondrán son muchas.

Mientras esperan su retorno la semana que viene con nuevas recomendaciones cinéfilas hemos pensado que les podría interesar saber que uno de sus secuaces favoritos impartirá un curso de cine expresionista alemán próximamente.

Las clases tendrán lugar los sábados por la mañana entre el 12 de noviembre y el 17 de diciembre en el Museo de Cine de Girona. Se ofrecerá un exhaustivo repaso a este apasionante movimiento que incluirá desde las obras más míticas a joyas desconocidas, muy en la línea del libro publicado por este Doctor hace unos meses pero permitiéndose además profundizar en algunos aspectos no tratados ahí.

En caso de que les interese, pueden ver más información en el siguiente link. Y dicho esto les esperamos la semana que viene con el inicio de temporada en su rincón silente favorito.

Cerrado por vacaciones

Dedicar el tiempo libre del que uno dispone a visionar obras mudas soviéticas o descubrir nuevos cortometrajes primitivos de autores hoy día desconocidos es probablemente una de las aficiones más comunes de la mayoría de la gente (o al menos ésa es la impresión que tiene este Doctor, y no creo que esté equivocado). Pero no es menos cierto que a veces el cuerpo nos pide otro tipo de emociones para pasar nuestros días de vacaciones.

Aunque les parezca extraño, realmente no es incompatible ser un genio del mal fanático del cine mudo con ser también un entusiasta de las ferias y parques de atracciones: montarse en la montaña rusa con mi amigo Roscoe Arbuckle, comer nubes de algodón y competir amistosamente con Cesare en los autos de choque. No en vano, como sabrán en el pasado el Doctor Caligari estuvo muy vinculado al mundo de las ferias. Y ahora que por aquí se acerca el verano es un buen momento para cerrar por unos meses este rincón silente y disfrutar de estos pequeños placeres y no perderse ninguna de las ferias que pasen por la región.

Pero no se preocupen, el Doctor Caligari volverá aquí en septiembre con más cine mudo y las pilas recargadas. Les estaremos esperando.


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