Affonso y Paschoal Segreto y los orígenes del cine en Brasil

A efectos prácticos la única película silente brasileña que ha tenido cierto reconocimiento en la historia del cine es esa auténtica rareza llamada Limite (1931) de Mario Peixoto. Pero en realidad hay otras cintas de la era muda brasileña que han sobrevivido hasta nuestros días de autores como Humberto Mauro y Octavio Gabus Mendes a las que deberíamos dedicarle aquí algún que otro post en el futuro. Hasta entonces, ¿qué les parece si nos remontamos a los orígenes del cinematógrafo en Brasil?

La primera proyección del cinematógrafo de los Lumière tuvo lugar en Rio de Janeiro el 8 de julio de 1896. Una curiosidad: aquí el aparato se bautizó con el nombre de «Omnigrapho», lo cual ha llevado a algunos historiadores a cuestionarse si realmente era el célebre cinematógrafo de los Lumière. En todo caso, estaba claro que este invento tenía mucho potencial y no había que perder el tiempo: en 1897 Paschoal Segreto y José Roberto Cunha Salles inaugurarán la primera sala de cine de Brasil, «Salão Novidades de Paris», y en 1898 editarían la revista Animatographo, la primera dedicada al mundo del cine en el país.Leer más »

Cenicienta (Cendrillon ou la Pantoufle Merveilleuse, 1907) de Albert Capellani

Hoy toca recuperar una de esas bonitas películas de principios del siglo XX que adaptaban cuentos populares, y lo hacemos de la mano de uno de los más grandes realizadores franceses de la época: Albert Capellani.

En aquellos años en que la narrativa aún era un poco torpe resultaba especialmente adecuado recurrir a historias populares, porque de esta forma lo que se hacía era ilustrar en imágenes algo ya conocido. Y qué mejor muestra de ello que esta primigenia versión de Cenicienta, que contiene todos los ingredientes del cuento original con el aliciente de verlos en imágenes gracias a los efectos especiales de la época: el hada madrina hace aparecer un bonito vestido gracias a una serie de jovencitas (presuntamente ayudantes suyas) que sostienen varios hilos que, mágicamente, se transforman en esa prenda de ropa; ese extraño ¿diablillo? se convierte en un elegante paje mientras da una voltereta, y el efecto está tan bien hecho que incluso hoy día no notamos el corte; los ratones se convierten en personas y la calabaza en una carroza. Seguramente si alguien no conociera la historia no entendería del todo algunas de las acciones como la pérdida del zapato, pero ya se contaba con que el público estaría al tanto.

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«No sabía que ya lo habían inventado en esa época»: recursos cinematográficos que ya existían en la era muda (I)

Una de las cosas que a este Doctor le gusta hacer en este rincón silente es romper con tantísimos tópicos sobre cine mudo basados en prejuicios o simplemente puro desconocimiento, y demostrar que en realidad la era muda no es una etapa en que el cine aún se hallaba «incompleto». En ese sentido hay muchos recursos que se suelen asociar a épocas posteriores que en realidad ya se utilizaban en la época silente, e incluso a veces uno puede darse la sorpresa de descubrir que hay películas mudas más modernas que la mayoría de filmes de las décadas inmediatamente posteriores.

En realidad la era muda fueron unos años de constantes experimentos y descubrimientos, muchos de los cuales se quedaron paralizados con la llegada del sonoro, al encontrar el cine comercial una forma estandarizada y efectiva de narrar historias. No pretendo con ello criticar el cine sonoro, pero sí constatar que hubo un cierto retroceso al menos en lo que se refiere a la voluntad de probar cosas nuevas y forzar los límites del lenguaje cinematográfico. Para demostrarlo este Doctor se ha propuesto ofrecerles un extenso artículo en dos partes en que desgranará multitud de recursos o elementos que suelen asociarse a décadas posteriores a la era muda (en algún caso incluso a la modernidad) pero que ya se estaban utilizando por entonces. La lista podría haberse hecho incluso más extensa, incluyendo por ejemplo trucajes y efectos especiales que siguen siendo perfectamente vigentes hoy día, pero me temo que en tal caso se me podría ir el texto aún más de las manos.

Para hacerlo más digerible he decidido dividir el contenido en dos posts: el primero se centra en elementos técnicos y recursos de puesta en escena, y el próximo se centrará en aspectos temáticos o de contenido. Espero que lo disfruten y que les haga ver con otros ojos esta maravillosa época de la historia del cine.

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Capital Execution (Henrettelsen, 1903) de Peter Elfelt

El fotógrafo Peter Elfelt fue el primer gran pionero del cine danés. Desde 1897 Elfelt rodó multitud de cortometrajes documentales captando escenas de su país, pero también se animó a probar suerte con la ficción realizando Capital Execution (Henrettelsen, 1903), que estaba basado en un caso real bastante truculento: el de una mujer condenada a muerte por haber matado a dos niños.

El filme original parece ser que duraba unos siete minutos, pero hoy día solo conservamos un minuto escaso que, no obstante, creo que resulta de lo más sugerente.

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Le Giornate del Cinema Muto de Pordenone 2022 (III)

4 de octubre – ¡Viva Italia y viva Letonia!

Si hoy tienen uno de esos días en que lo que les apetece es ver una película muda letona de tintes épicos, Lacplesis (1930) de Aleksandrs Rusteiķis es justo lo que están buscando. Permitan que les describa el inicio: vemos a una dama encerrada en un castillo, donde es asediada por un extraño antagonista que parece sacado de Los Caraconos (1993) y que quiere hacerla suya. Mientras unos brujos lanzan una maldición sobre un broche de la joven para que ésta se enamore de ese perverso personaje, en paralelo vemos la llegada del héroe, que asalta el castillo. Se carga a todo el que se le pasa por delante, evita que los brujos acaben de lanzar la maldición al broche, mata por accidente al secuaz del antagonista y se enfrenta con él a un duelo a espada… ¡Y todo ello no es más que el prólogo de la película! Porque tras 20 minutos de fantasías épicas en la línea de Los Nibelungos (Die Nibelungen, 1924) de Fritz Lang, resulta que todo ello eran ensoñaciones de un niño que está leyendo un libro. Ese niño crecerá y se enfrentará también a una serie de enemigos en unas fechas decisivas para la nación letona: la Revolución de 1905, la I Guerra Mundial y la proclamación de independencia del país.

Lacplesis es una obra ambiciosa, épica y a ratos algo confusa, en que se nota que se puso toda la carne en el asador para construir el gran relato fílmico sobre el país. Es por ello una obra algo difícil de juzgar a veces por aquellos que, siento reconocerlo, no estamos muy versados en la historia de Letonia, ya que combina elementos de folklore (el tal Lacplesis tiene que ver con una antigua leyenda del país) con hechos históricos y políticos filmados en lugares reales – de hecho la razón de ser del filme era celebrar el 10º aniversario de su independencia.

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The Misadventure of a French Gentleman Without Pants at the Zandvoort Beach (De Mésaventure van een Fransch heertje zonder pantalon aan het strand te Zandvoort, 1905) de Albert Mullens y Willy Mullens

Si les gustan las películas con un título pasmosamente descriptivo, De Mésaventure van een Fransch heertje zonder pantalon aan het strand te Zandvoort (1905) de los hermanos Mullens no les decepcionará (eso sí, perdonen que no vuelva a citar el título en el resto del post para facilitar su lectura). Tal y como era de suponer, este simpático cortometraje nos cuenta los problemas que sufre un respetable hombre que solo quería leer un rato en la playa y, cuando le pillan las olas y decide quitarse los pantalones para que no se llenen de sal, la multitud empieza a perseguirle por exhibicionista.

Contra todo pronóstico, tras este corto bufonesco hay varios datos interesantes detrás. En primer lugar, el tratarse de la obra de ficción más antigua que se conserva filmada en Holanda. En segundo lugar, que para el rodaje los hermanos Mullens iban a contar con un actor pero éste se escaqueó a última hora porque – no se lo pierdan – ¡su pareja le prohibió actuar en una película tan poco decorosa! ¿Quién querría tener como prometido a alguien que se paseara corriendo por una playa pública en paños menores? En consecuencia, para salvar el día uno de los directores, Willy Mullens, tuvo que interpretar al protagonista de esta emocionante historia.

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The Impossible Convicts (1906) de G.W. Bitzer

NOTA: este vídeo incluye el cortometraje comentado en este post y, posteriormente, otro que no tiene nada que ver, que aparece junto a éste por pertenecer ambos a la colección del cineasta experimental Joseph Cornell. Lo he compartido porque es la versión a mejor calidad que circula por la red, pero si tienen problemas para visualizarlo, lo tienen también en Youtube aunque a menos calidad.

Algo que me encanta del cine primitivo es lo extraño que es. A veces uno se encuentra por ejemplo con comedias o filmes de persecuciones que nos resultan llamativos porque utilizan algunas soluciones de puesta en escena o narrativa que hoy día nos parecerían incorrectas o inapropiadas. Pero en otras ocasiones uno se encuentra con películas de las que literalmente no sabe qué pensar. Es el caso, creo yo, de The Impossible Convicts (1906), un cortometraje cómico de la Biograph dirigido por G.W. Bitzer, más conocido por ser el cámara por excelencia de D.W. Griffith en sus grandes películas.

La película de entrada no tiene gran cosa: se nota que es una producción extremadamente barata y está filmada en un único escenario, las celdas de una prisión. Hay una única posición de cámara, que me resulta de entrada curiosa porque no es totalmente frontal, como sería lo habitual en las películas de la época de este estilo y que, en este caso, parecería lo más lógico porque ayudaría a seguir mejor las escenas de persecución. Mi teoría es que Bitzer colocó la cámara en ese ángulo no tanto para dar más profundidad al decorado como para que se aprecien mejor las acciones, por ejemplo, cuando los personajes están en el suelo o entran y salen de las celdas (además sin que veamos su interior, facilitando los cortes de cámara sin que se noten demasiado), pero esto es mera especulación personal.

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Demolición de un Muro (Démolition d’un Mur, 1896) de Louis Lumière

Examinando los primeros filmes que rodaron los hermanos Lumière con su famoso cinematógrafo es fácil deducir en la mayoría de casos el atractivo que tenían los temas escogidos para el público de la época: esas pequeñas escenas cotidianas reconocibles para los espectadores que además les permitían disfrutar de ver a personas vivas, de cara y hueso, moviéndose ante sus ojos (ya fuera jugando a las cartas, saliendo del trabajo o dando de comer a un bebé); los primeros escarceos en la ficción con El Regador Regado (L’Arroseur Arrosé, 1895); las postales cinematográficas de sitios de interés turístico o, por mucho que se haya exagerado (o directamente inventado), la emoción de ver un tren dirigiéndose a cámara.

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Introducción al color en la era muda: el color aplicado a la película

El tema del uso del color en el cine de la era muda es demasiado complejo y extenso como para despacharlo en un mero artículo, de hecho hay bibliografía dedicada exclusivamente a este tema. La finalidad de este post reside por tanto en ser más bien una introducción al tema y un repaso a las diferentes técnicas que se utilizaron en esta época. De modo que pónganse cómodos y acompáñenme en este viaje a los inicios del color aplicado manualmente a las películas.

Empecemos derribando una serie de mitos: ni el cine mudo era en blanco y negro, ni el color se introdujo en la era sonora. Los ejemplos que existen de color en la era silente no son pequeñas rarezas ni excepciones, sino que confirman que este tipo de técnicas se utilizaban con suma frecuencia. ¿Por qué, entonces, tantas obras mudas teóricamente en color se han visto durante años en blanco y negro? A menudo algunos lectores me han preguntado extrañados por nuevas ediciones en DVD de clásicos del cine mudo que aparecen ahora con los fotogramas tintados de tonos amarillentos y azulados, cuando de toda la vida se habían visto en blanco y negro (a mí mismo me pasó eso con El Enemigo de las Rubias (The Lodger, 1927) de Alfred Hitchcock cuando pasé de la anticuada versión que había visto siempre a la última restauración). ¿Eran así las películas originariamente? La respuesta es sí. Y si las hemos visto durante años en blanco y negro es por una serie de motivos que desgranaremos al final del post. Pero primero veamos cómo se aplicó el color en las orígenes del cine.

De entrada hemos de tener en cuenta que el color se podía obtener por dos grandes vías dentro de las cuales había multitud de alternativas diferentes: colorear el fotograma después de que se hubiera filmado la película en blanco y negro o capturar el color con la cámara y reproducirlo en el propio fotograma. Para evitar alargarnos aún más, en este post nos centraremos en el primer caso por ser el más habitual y el más específico de la era muda. Empecemos viendo las diferentes técnicas que existían de aplicar este procedimiento.

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Voyage autour d’une Étoile (1906) de Gaston Velle

Hoy les traemos otra de las diferentes películas francesas que surgieron a principios del siglo XX sobre viajes espaciales imposibles, siguiendo la estela de la célebre Viaje a la Luna (Le Voyage dans la Lune, 1902) de Georges Méliès y que luego continuarían otras como Segundo de Chomón en Viaje a Júpiter (Voyage sur Jupiter, 1909). En este caso se trata de la obra de un pionero olvidado – aunque en el fondo, ¿qué pioneros no lo están más allá de los tres o cuatro de siempre? – llamado Gaston Velle. Él venía del mundo de la prestidigitación, lo cual es bastante oportuno para sacar a coalición los vínculos que unían la magia y el cine en sus inicios, y empezó trabajando a las órdenes de los hermanos Lumière. Pronto Velle destacó con luz propia como uno de los cineastas más dotados del momento para realizar películas con llamativos trucajes y tuvo una exitosa carrera a caballo entre Francia e Italia hasta que decidió retirarse del cine en 1913.

Voyage autour d’une Étoile (1906) empieza con un astrónomo mirando diferentes estrellas y planetas del firmamento, los cuales, en la mejor tradición del cine primitivo, acaban adquiriendo el semblante de diferentes personas. Enamorado de unas bellas estrellas decide viajar hasta ellas de una forma sumamente original: dentro de una gigantesca pompa de jabón.

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