«No estábamos haciendo un filme. Estábamos viviendo un drama, el de Juana, y fuimos enviados para salvarla«. Ralph Holm (asistente de Dreyer)
La Pasión de Juana de Arco (1928) es sin ningún lugar a dudas una de las obras más míticas de la era muda, uno de esos filmes como Nosferatu (1922) o El Acorazado Potemkin (1925) que se han convertido por sí mismos en iconos del cine de los años 20. No es por tanto tarea fácil desgranar una obra tan legendaria y de la que se ha escrito tanto, pero este Doctor se propone hacerle justicia como Dios manda en un especial dividido en dos partes, la primera de las cuales se centra en su complejo rodaje y todas las desventuras que sufrió el filme una vez finalizado.
El mito alrededor del filme
Hay películas que han pasado a la historia no solo por su calidad, sino también por el halo mítico que las rodea y las leyendas que han generado. Con esto no estoy infravalorando ni mucho menos su valor como películas, sino resaltando que en el imaginario cinéfilo han llegado a ser «algo más» que obras maestras, y que suscitan fascinación no solo por su contenido sino por lo que rodeó al filme en sí. Me refiero por ejemplo a todos los mitos que rodearon a El Gabinete del Doctor Caligari (1920) – que ya traté en este post – o a Nosferatu (1922) – los símbolos ocultos que hay en la película, lo problemático de los derechos del filme y la leyenda alrededor del actor protagonista, que tiempo atrás oí decir en más de una ocasión que era un tipo misterioso e inquietante (¿quizá un vampiro de verdad?) cuando en realidad era un actor teatral.







